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"ZOE FUE INCINERADA CON VIDA" LA JUEZA CABRAL BRINDO DETALLES SOBRE LA CAUSA ZOE

La jueza Karina Cabral ofreció una cruda y conmovedora entrevista tras el juicio por el asesinato de Zoe, la niña brutalmente golpeada e incinerada por su madre, Jimena Córdoba, y su pareja, Gustavo Bustamante.

"ZOE FUE INCINERADA CON VIDA" LA JUEZA CABRAL BRINDO DETALLES SOBRE LA CAUSA ZOE

La jueza Karina Cabral ofreció una cruda y conmovedora entrevista tras el juicio por el asesinato de Zoe, la niña brutalmente golpeada e incinerada por su madre, Jimena Córdoba, y su pareja, Gustavo Bustamante.

 El caso, cargado de una profunda sensibilidad social, ha dejado al descubierto no sólo la crueldad del crimen, sino también las graves fallas institucionales que podrían haber evitado la tragedia.
“Fue un desafío enorme, como jueza, pero sobre todo como madre. Tengo una hija pequeña y cada detalle que escuchaba me estremecía el alma”, confesó Cabral. El juicio duró seis meses y tuvo más de 140 testigos, cuyas declaraciones permitieron reconstruir el horror que vivió Zoe.
La pericia psiquiátrica determinó que Jimena Córdoba presenta una personalidad psicopática, carente de afecto hacia cualquier persona, incluso su hija. “Jamás se refirió a Zoe por su nombre, siempre como ‘la niña’, nunca mostró angustia ni culpa”, relató la magistrada.
La investigación comprobó que Zoe fue golpeada brutalmente por su madre. Presentaba fracturas en costillas, mandíbula y un hundimiento de cráneo. Sin embargo, lo más estremecedor fue la confirmación de que aún estaba viva cuando fue incinerada. "Estaba inconsciente producto de los golpes, por eso no gritó", explicó Cabral. Gustavo Bustamante fue hallado culpable como coautor del crimen: proveyó la nafta, el encendedor y colaboró en el montaje de una falsa escena de accidente.
Más allá del hecho aberrante, la jueza hizo hincapié en el rol de las instituciones estatales. Señaló directamente a Nelly Zaguas, entonces responsable de la Secretaría de la Mujer, Familia y Género de Chilecito, por su “accionar negligente”. La funcionaria fue advertida de la situación de vulnerabilidad de Zoe por parte de la familia paterna, pero no activó los protocolos de protección ni derivó el caso a la justicia.
“El caso nunca fue judicializado en ese momento, por eso no se le dio seguimiento desde la capital. Fue una entrega informal de la niña a su madre, sin intervención legal alguna”, remarcó Cabral. Este punto se analiza en la sentencia como un claro ejemplo de violencia institucional.
También se mencionó a Cintia Carolina Hidoria, del Consejo de la Niñez, aunque no fue posible responsabilizarla formalmente debido a la falta de pruebas. La jueza destacó que el sistema falló en proteger a una niña que estaba expuesta a riesgos evidentes: madre con adicciones, sin recursos y viviendo en situación de vulnerabilidad extrema.
Cabral concluyó afirmando que, de haberse activado los mecanismos de protección adecuados, la muerte de Zoe podría haberse evitado. La sentencia incluye recomendaciones dirigidas al Poder Ejecutivo, al Ministerio Público y a la Legislatura para abordar de forma integral e interinstitucional los casos de niñez en riesgo.
“Tenemos la responsabilidad de sancionar con rigurosidad y prevenir que algo así vuelva a suceder. La justicia llegó tarde para Zoe, pero no debe llegar tarde para otros niños”, sentenció la jueza.

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